Opiniones de Cardiotensive en Colombia: qué cuentan y en qué semana
Estas opiniones las anotan los operadores en la llamada que hacen después de la entrega. Van con nombre, edad y ciudad, tal como las dijeron. Aquí no se paga por una reseña ni se borra la que incomoda.
Qué cuentan, semana por semana
- Días 1–7
En esta semana lo normal es no sentir nada, y así nos lo dicen. Las llamadas de estos días son casi todas sobre la toma: si se puede con el tinto del desayuno, si el amargo se quita con jugo.
- Días 8–20
Los primeros comentarios llegan por el lado del calor y de la tarde: aguantar la jornada sin buscar sombra a cada rato, hacer el mandado y volver cargado sin pararse en la esquina. Algunos hablan de despertarse más despejados.
- Días 21–30
Al cierre del mes lo que más nos repiten es que la semana sale más pareja, sin ese día suelto en que todo cuesta el doble. Una parte de la gente no nota ninguna diferencia y eso también queda publicado.

Tengo el cafetal en la vereda, ladera pura, y en cosecha toca subir y bajar detrás de los recolectores. Este año me estaba pasando que a mitad de la loma me quedaba sin aire y me tocaba apoyarme en un palo un rato largo. Empecé en octubre, una con el desayuno y otra con la comida. Al mes hice la vuelta completa hasta el beneficiadero sin sentarme.
Coso en la casa, entregas para San Pedro y ahí no levanto la cabeza en toda la semana. Lo que me mataba era pararme de la máquina y quedarme viendo lucecitas. Llevo un mes con esto y ya me paro derecho.
Manejo buseta, ruta del centro al sur, y a mediodía dentro de esa lata no se aguanta. El producto me ha servido para terminar el turno con cuerda, eso no lo niego. Lo que no me cuadra es que el frasco se va en diez días y toca volver a pedir, y uno manejando no puede estar contestando llamadas. Avísenlo desde el principio.
Celador de noche, turno de doce horas. Antes amanecía con la cabeza pesada; ahora salgo a las seis y me voy caminando.
Enseñé castellano treinta y cuatro años y todavía me dicen profe en la calle. Desde que me pensioné lo que más me molestaba eran las madrugadas: me despertaba a las tres, daba vueltas en la cama y ya no cogía el sueño otra vez. Después el día se me iba en bostezos y en tinto. Mi cuñada, que trabajó en una droguería, fue la que me dijo que probara. Empecé en febrero, una cápsula con el desayuno y otra con la comida. Saben amargas, no les voy a mentir, pero uno se acostumbra. La primera semana igual que siempre. Hacia el día veinte caí en cuenta de que estaba durmiendo del tirón, y en Semana Santa acompañé la procesión hasta el final, de pie, con el frío que hace aquí de noche. Lo que me formuló el médico lo sigo tomando, que eso lo pregunté; la señorita que llamó a confirmar me dijo lo mismo.
Atiendo la tienda desde las cinco y con este calor de la sabana el ventilador no da abasto. Se me hinchaban los tobillos de estar parada. Ya llevo el mes y en la tarde todavía ando surtiendo las neveras.
Preguntas frecuentes
¿A los cuántos días se siente algo?
La mayoría reporta los primeros cambios entre el día 8 y el día 20. La primera semana suele pasar sin diferencias notorias.
¿Publican también las opiniones negativas?
Sí. Los reclamos más frecuentes son el sabor amargo y que un frasco alcanza solo para diez días.